lunes, 19 de octubre de 2015

Victoria agridulce del Valencia Basket

Según iba subiendo por las escaleras del pabellón de la Fonteta hacia las cabinas de prensa, me iba dando cuenta cada vez más de la majestuosidad que presentaba el aforo. Hoy era un día grande, el Valencia Basket se medía a La Penya (Joventut) y lo hacía viniendo de ganar en liga al todopoderoso Madrid y en Eurocopa al SLUC Nancy el martes de esta misma semana. Con pocos días de descanso, los de Pedro Martínez sabían que su rival, un Joventut que venía de ganar en casa al Tenerife con una gran destreza en los triples, sería un hueso duro. Ahora estaba delante de su público, y seguir invicto en la competición siempre es una buena dosis de autoestima.

Los nuestros comenzaron mal, aburridos, y sin ideas. Los pases no llegaban, los rebotes se escapaban, daba la sensación de que los Taronja estaba aún dormidos y sin fuerzas. Por descontado los de La Penya salieron con frescura y se aprovecharon de sus oportunidades, que no fueron pocas.
Los catalanes sabían de la calidad individual de jugadores de la talla de Dubljovic o Martínez y debían sacar oro de los fallos, pues estos siempre pueden hacer un destrozo en su marcador. 14-17.

En el segundo cuarto algo se despertó en el combo valenciano, de hecho Sikma le imprimió más velocidad, solidez y algo de lo que había estado adolecido el equipo en ese sufrido e ingrato primer cuarto, como eran los rebotes y los balones perdidos. Sikma controló esa fuga con autoridad.

Pero no nos olvidemos que los catalanes tienen un buen acierto en triples, así ganaron en la primera jornada al Tenerife, algo que les hace vivir en el partido, una faceta que les ayuda a no descolgarse demasiado en el marcador, pero que no les soluciona las carencias en las penetraciones, que hasta el momento habían sido a trompicones. Quizás la clave de la posterior victoria de los valencianos, estuviera en éste cuarto, donde cogieron al Joventut sin recursos. 34-27-

Un tercer cuarto aburrido, de los que no pasarán a la historia, básicamente por la falta de acierto, 7 puntos en 7 minutos de los locales y 8 de los catalanes, algo que exasperaba al público, que aparte de ver ganar a su equipo va a la Fontenta ávida de espectáculo, de juego, de pasión y no de ineficacia y falta de gallardía.

Llegamos al último cuarto, Guillém nos había llevado hasta allí con coraje y Shurna no había perdido comba en una jugada extraña de Sàbat. El marcador no reflejaba los aciertos del equipo Taronja, sino más bien los fallos inexplicables de los de La Penya. 54-44.

Comenzamos con los dientes apretados un último cuarto, donde nos jugábamos mucho gracias a los errores de los catalanes. Pero Paul no nos dejó soñar demasiado, pues en un minuto anotó la friolera de 8 puntos, ante la incredulidad del respetable, que sin duda no sabía hacia dónde mirar. Era admirable el juego que estaba desarrollando Paul estando al borde de la derrota y remontando un partido plagado de fallos, 56-52.

Pero claro, como ya hemos comentado, los de Maldonado sólo saben jugar con triples, algún rebote y poco más, apenas hacen incursiones en la pintura y su basculanción suele acabar incompleta. En eso los chicos de Pedro Martínez tienen mucha ventaja, no solo porque cuentan con grandes jugadores, sino porque entre ellos saben asociarse y trabajar rápido.

Dubljevic y Sikma pusieron las cosas en su sitio tirando más de calidad y de esfuerzo que de triples estratosféricos (que ojalá lleguen) y sus penetraciones y habilidad nos dieron al final la victoria. 76-69.

Mucho hay que arreglar en éste equipo, no podemos salir al parqué fríos, destemplados por falta de concentración. Impasibles antes los rebotes y tirando triples sin penetrar, ya que el fuerte de éste bloque parecen las jugadas combinativas y de imaginación. Tenemos la suerte de cara, pues Dubljevic parece estar en una onda creciente y resolutiva, algo que necesitaremos en momentos de deriva como el de éste singular partido.

Javier Caro.

Esport Jove.










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