Según iba subiendo por las escaleras
del pabellón de la Fonteta hacia las cabinas de prensa, me iba dando
cuenta cada vez más de la majestuosidad que presentaba el aforo. Hoy
era un día grande, el Valencia Basket se medía a La Penya
(Joventut) y lo hacía viniendo de ganar en liga al todopoderoso
Madrid y en Eurocopa al SLUC Nancy el martes de esta misma semana.
Con pocos días de descanso, los de Pedro Martínez sabían que su
rival, un Joventut que venía de ganar en casa al Tenerife con una
gran destreza en los triples, sería un hueso duro. Ahora estaba
delante de su público, y seguir invicto en la competición siempre
es una buena dosis de autoestima.
Los nuestros comenzaron mal, aburridos,
y sin ideas. Los pases no llegaban, los rebotes se escapaban, daba la
sensación de que los Taronja estaba aún dormidos y sin fuerzas. Por
descontado los de La Penya salieron con frescura y se aprovecharon de
sus oportunidades, que no fueron pocas.
Los catalanes sabían de la calidad
individual de jugadores de la talla de Dubljovic o Martínez y debían
sacar oro de los fallos, pues estos siempre pueden hacer un destrozo
en su marcador. 14-17.
En el segundo cuarto algo se despertó
en el combo valenciano, de hecho Sikma le imprimió más velocidad,
solidez y algo de lo que había estado adolecido el equipo en ese
sufrido e ingrato primer cuarto, como eran los rebotes y los balones
perdidos. Sikma controló esa fuga con autoridad.
Pero no nos olvidemos que los catalanes
tienen un buen acierto en triples, así ganaron en la primera jornada
al Tenerife, algo que les hace vivir en el partido, una faceta que
les ayuda a no descolgarse demasiado en el marcador, pero que no les
soluciona las carencias en las penetraciones, que hasta el momento
habían sido a trompicones. Quizás la clave de la posterior victoria
de los valencianos, estuviera en éste cuarto, donde cogieron al
Joventut sin recursos. 34-27-
Un tercer cuarto aburrido, de los que
no pasarán a la historia, básicamente por la falta de acierto, 7
puntos en 7 minutos de los locales y 8 de los catalanes, algo que
exasperaba al público, que aparte de ver ganar a su equipo va a la
Fontenta ávida de espectáculo, de juego, de pasión y no de
ineficacia y falta de gallardía.
Llegamos al último cuarto, Guillém
nos había llevado hasta allí con coraje y Shurna no había perdido
comba en una jugada extraña de Sàbat. El marcador no reflejaba los
aciertos del equipo Taronja, sino más bien los fallos inexplicables
de los de La Penya. 54-44.
Comenzamos con los dientes apretados un
último cuarto, donde nos jugábamos mucho gracias a los errores de
los catalanes. Pero Paul no nos dejó soñar demasiado, pues en un
minuto anotó la friolera de 8 puntos, ante la incredulidad del
respetable, que sin duda no sabía hacia dónde mirar. Era admirable
el juego que estaba desarrollando Paul estando al borde de la derrota
y remontando un partido plagado de fallos, 56-52.
Pero claro, como ya hemos comentado,
los de Maldonado sólo saben jugar con triples, algún rebote y poco
más, apenas hacen incursiones en la pintura y su basculanción suele
acabar incompleta. En eso los chicos de Pedro Martínez tienen mucha
ventaja, no solo porque cuentan con grandes jugadores, sino porque
entre ellos saben asociarse y trabajar rápido.
Dubljevic y Sikma pusieron las cosas en
su sitio tirando más de calidad y de esfuerzo que de triples
estratosféricos (que ojalá lleguen) y sus penetraciones y habilidad
nos dieron al final la victoria. 76-69.
Mucho hay que arreglar en éste equipo,
no podemos salir al parqué fríos, destemplados por falta de
concentración. Impasibles antes los rebotes y tirando triples sin
penetrar, ya que el fuerte de éste bloque parecen las jugadas
combinativas y de imaginación. Tenemos la suerte de cara, pues
Dubljevic parece estar en una onda creciente y resolutiva, algo que
necesitaremos en momentos de deriva como el de éste singular
partido.
Javier Caro.
Esport Jove.
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