Jugar fuera de casa siempre genera miedos, ya no estás con los tuyos, y el apoyo de tu afición se vuelve esencial. Aun así hay que echar toda la carne en el asador, apretar los machos y no dejarse llevar por un liderato, que es más circunstancial que otra cosa. El Lucentum tenía por delante una empresa difícil: su primer partido como visitante.
Las cosas en este fantástico arranque de temporada no podían haber comenzado mejor, quizás ni en el mejor de nuestros extraños sueños hubiéramos creído llegar líderes a Guadalajara, que en realidad no era muy meritoria con sólo una jornada, y salir de allí más líderes todavía. A ellos no les salía nada, y a nosotros todo, de hecho metimos 10 triples de 22 intentos, una eficacia que seguro aceleró el corazón de los jugadores, sabedores del potencial que se está cocinando en el vestuario de Kuko. Los alcarreños lucharon con bastante infortunio, los tiros salían del aro, como siendo negados por el destino a llevarse esa victoria, y los nuestros, con un inspirado Vidal, ganaron con un margen muy cómodo. Poco público, una situación, la de la inasistencia de gente a los pabellones, que no sólo se vive y se sufre por tierras mediterráneas, sino que también padecen en La Mancha. Mientras los chicos de Cruza ganaban, Marc Marquez volvía a destrozar récords, y se llevaba su segundo campeonato del mundo de motociclismo, triunfo que, sin atisbo de duda, sería mucho más seguido por los alicantinos que la victoria y liderazgo del equipo que representa a la ciudad allá por donde va, de momento ganando y dejando buenas sensaciones.
Es muy probable, y así esperemos verlo en el desarrollo de la liga, que si el equipo alicantino sigue sumando victorias, sean tan abultadas como esta 57-76 o menos severas, los medios de comunicación, y los aficionados, vayan interesándose por el equipo. Aunque también sigan disfrutando de los triunfos incontestables del de Cervera.
Es triste pensar que el regreso del Lucentum, con un buen arranque de temporada y toda la ilusión del nuevo equipo, no sea compartida por mucha gente que debería apoyar más y darse menos golpes en el pecho. Sabiendo la situación que vive el deporte de alta competición en la ciudad, y por ende en la provincia. En otros países admiran y quieren más lo suyo, lo viven como parte de su cultura, de la cultura del deporte, los equipos que llevan en el escudo a su ciudad, aunque sean clubes universitarios, de divisiones inferiores o incluso amateur.
Jamás podremos comparar la liga Endesa y la NBA, y no digo por calidad, ni por afición, sino por el empeño de los medios en hacerla interesante para todo tipo de público, y atractiva para las marcas publicitarias, que a la postre son las que invierten el dinero para hacer de su liga la más inmensa del mundo. Parece que algunas marcas o empresas españolas no ven rédito económico en apoyar a un club o una liga, aunque se ha desvelado siempre como una buena estrategia comercial, de ventas y de identificación con ciertos valores comunitarios, que tienen como consecuencia un mayor número de ingresos derivados del productor que sea, mientras se asocie al equipo de la ciudad.
Aquí el baloncesto, que bien podría generar dinero, y más con un inicio de liga tan esperanzador para la ciudad como éste, no se le presta la atención debida, ni tan siquiera la indebida.
Dos cadenas de televisión americanas, la ESPN y TNT, han temido por ver desaparecer la gallina de los huevos de oro que es la NBA, y van a pagar, en un contrato estratosférico, 2.064 millones de dólares hasta 2024, por los derechos de emisión de partidos, algo que nos haría escandalizarnos, si no fuera porque en el país de las hamburguesas es una cifra, al menos, correcta y normal. La NFL, percibe 2.600 millones, así que no es ninguna locura que suceda lo mismo por el basket. Aquí se podrían incluso, en muchos casos, emitir gratis para llevar al baloncesto a más público potencial. Evidentemente en España o en Europa nos parece una locura, aunque hay que saber que si se invierte esa cantidad obscena de dinero es porque se espera recaudar con la operación mucho más. Ni siquiera la Champion League de fútbol recauda tanto por la emisión de los partidos, o es que no hay tanto negocio, o no existen cadenas tan arriesgadas, sólo 700 millones por temporada es lo que consigue tan ilustre competición.
Vemos claro que esas cifras, ajenas al mundo real, son inalcanzables para equipos que compiten en la Liga Adecco Plata, pero la cuestión es apoyar al equipo, a todos los equipos en general, porque al final, aunque la racha de victorias sea muy buena, por la calidad de los jugadores o por la maestría de Kuko, el Lucentum no podrá seguir creciendo, y algún día, como tantos clubes, tendrá que echar la persiana, cerrar los ojos y soñar con lo bonito que podía haber sido devolver a la ciudad un poco de baloncesto.
Javier Caro
No hay comentarios:
Publicar un comentario